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La escuela de la vida es realizar la energía libre del corazón: el amor incondicional.

Viene visible por la fraternidad universal y su expresión en la paz.

Se realiza por un estado de crecimiento continuo de solidaridad, en concreto: por la creación de relaciones más autenticas, libres y creativas entre nosotros.

Este estado va encima de todas las etiquetas y organizaciones que nos pueden separar por sus visiones tan valientes que sean.

Implique valorizar todo en la perfección de la armonía del conjunto.

Es un trabajo dinámica de síntesis.

la nueva enseñanza de Cristo-Buda

la nueva enseñanza de Cristo-Buda

El triángulo le MaRoPa (Madrid-Roma-Paris)

Plan de misericordia 2016 para la realización de la convergencia de la Fraternidad Universal:

- 25-28 marzo, Ille sur Têt et Força Real : apertura del centro del triángulo en la luz de Pascua :

Consagración el 28 de Força Real como « Montana de la Fraternidad Universal del Monde »

- 23-24 de abril: Madrid : apertura del triángulo a la luz de la compasión : denominación de la plaza puerta del sol en "Puerta del sol de la Fraternidad Universal"

- 21-22 de mayo: Roma : accion de perdon de la humanidad: denominación de la plaza San Pedro en "Piazza di San Pietro e di perdono della Fraternità Universale" (lunade Buda/Wesak)

-18-19 junio: Paris : acción de reconciliación : denominación de la Place de la Concorde en "Place de la Concorde de la Fraternité Universelle" (luna del Cristo)


miércoles, 24 de noviembre de 2010

los deseos para Navidad 2010 la transformacion del mundo

Un pequeño resumen sobre la transformación del mundo

la ultima llena luna (con aura verde) de noviembre en el Sasso,
como la luz (hostia) enzima de la copa del Grial, 

o el alma enzima de nuestra cabeza  

Desde 2005 una intensificación de nuevas energías opera en la tierra, acelerando el despertar de la conciencia de los seres humanos. Los más sensibles de entre nosotros se comprometen en el descubrimiento y expresión de nuevos paradigmas y en un cambio del enfoque de un mundo material visible hacia un mundo más sutil, invisible. Otros se sienten amenazados y por ende empujados a reforzar y a controlar más el orden existente. Entre las dos tendencias hay una mezcla o escala de diferentes procesos.
Esta polarización encuentra su origen en los distintos grados de resistencia según la ley de la manifestación. En el caso del ser humano las resistencias dependen de su grado de libertad en función de la conciencia realizada. Cuanto más bajo nivel de conciencia tengamos más fuerte será nuestro comportamiento de supervivencia, sujeto al curso inevitable o fatal de la vida con sus parámetros de resistencia y sus fuerzas dominantes. La ley de dominación (divide et impera) es la principal ley que regula los viejos paradigmas. Regula las relaciones entre los seres humanos como basadas en la división y la separación debido a la incapacidad de superar las diferencias y resistencias entre ellos. Esto acentúa la convicción de que los intereses individuales son incompatibles con los intereses colectivos.  Alimenta la inconsciencia colectiva con su peso ciego que determina la masa de gente que no ve cómo una minoría de poderosos manipula debido a una mezcla de intereses.
Justamente eso es lo que ha favorecido el despertar de una nueva conciencia.  Más no es solo individual e interesada, sino también tiende hacia el nivel planetario para ser colectiva, innovadora, creativa y desinteresada. Es el verdadero sentido de una masa crítica naciente. Es la comprensión de que solo así podemos ser libres, protegernos y mantenernos sobrepasando los límites del mundo material visible, causa de las dominaciones, de la ignorancia y del miedo. Es una apertura de reconexión con las fuentes de lo no experimentado, de lo no conocido y de lo no directamente visible. Así la masa inconsciente se transforma poco a poco en una masa crítica que descubre el potencial de la libertad ofrecido por su nueva conciencia frente el orden existente. Lo hace a través de acciones colectivas concretas que aspiran al cambio de nuestras relaciones distorsionadas con el entorno (polución,  alimentos, electricidad, teléfono…) o las instituciones (bancarios, de producción comercial…).
En el contexto de este despertar, el mundo se divide en líneas generales en función de las cuatro direcciones principales: Este-Oeste y Norte-Sur. Aunque todos los elementos están presentes en cada uno de ellos, se manifiesta una tendencia general de doble polarización: primero una polarización más pasiva de nivel mental-espiritual entre Este (asiático-africano) y Oeste (americano), siguiendo la rotación de la tierra, y luego una polarización más activa a nivel material político-económico entre Norte y Sur, siguiendo el eje inclinado del campo magnético de la tierra.  
La primera polarización ha acentuado el despertar de la conciencia espiritual en el occidente, revelando la pobreza de su civilización debido a la dominancia de intereses materiales. La segunda polarización acentúa las diferencias entre la sociedad de la parte norte del globo, organizada en base a la conciencia de separación mediante un individualismo sometido a la competencia sin límite, y la sociedad de la parte sur del globo, manteniendo los restos de una conciencia más colectiva, aunque primitiva. 
Estas polarizaciones forman límites. Si no se superan provocan conflictos que escapan a la masa crítica y son la causa de que los cambios necesarios queden en el aire, perdiendo su efectividad. Sin una masa crítica eficaz y realista, no hay transformación real y no hay posibilidad que se realice el objetivo principal de los cambios: la fuerza de unión y de fusión para la exteriorización de la fraternidad universal. El objetivo no es destruir lo viejo o huir en la sutilidad de otras dimensiones, sino abrir, adaptar, revalorizar y armonizar toda la falta de equilibrio. Abandonamos sólo lo que obstruye y salimos de lo que nos desvía de este proceso.
El objetivo divino no puede ser separarnos de las dimensiones inferiores, sino vivir y estar presentes y conscientes en todas las dimensiones. El objetivo divino es vivir en la plenitud, la beatitud, la perfección y la abundancia del todo y en, con y por todos, tanto en el nivel de la manifestación material como en el nivel sutil del espíritu. Eso quiere decir que a medida que entramos en la consciencia divina no existe ninguna escala de evolución que llegue a un destino final. Todas las escalas no son más que instrumentos y se reducen a ilusiones sobre la consciencia divina donde la única verdad es vivir el amor incondicional del camino infinito del justo medio con sus posibilidades y medidas de relaciones infinitas.
En todos las partes del mundo la nueva energía activa el despertar espiritual. Se descubre la fuerza de la masa crítica pero no siempre de la misma manera. Todavía se mezcla con los viejas paradigmas o provoca reacciones exaltadas e irrealistas cuyos efectos no están suficientemente anclados en un equilibrio tridimensional. Sin este fundamento realista no hay una verdadera manifestación posible de las otras dimensiones. Entonces esta fuerza se queda a nivel virtual, mientras que las viejas fuerzas resisten y mantienen sus raíces.
Teniendo cuenta las polarizaciones mencionadas, veamos de más cerca la polarización entre el norte y el sur que parece concentrarse en el concepto de la Gran Iberia. Esta idea tiene su origen en civilizaciones antiguas en las cuales el mundo ibérico (latín) y anglo-saxo-galleo formaban una única entidad que se perdió. La esencia de esta unidad es mantenida sobre todo en la península ibérica alrededor de la zona pirenaica con una concentración en el país vasco (aspecto origen-manifestación) y el país catalán (aspecto proyección).
Constatamos que los cambios actuales despiertan la memoria de esta vieja unidad y alimentan el sueño de su restablecimiento a nivel espiritual para abrir la Comunidad Europea que tiene desde el principio un objetivo demasiado materialista o político-económico y eso como indicación piloto para el resto del mundo.
La idea de la Gran Iberia, nacida en España, traduce muy bien la diferencia entre el norte y el sur en Europa. El sur ha mantenido una mayor sensibilidad hacia el espíritu colectivo. Tiene una mayor necesidad que el norte para su exteriorización, incluso hasta la exaltación (aspecto calor). Pero este espíritu, parece crear un ego espiritual colectivo. Por su papel de piloto a nivel colectivo, se arriesga tomar un papel de dominación y frenarse y limitarse por orgullo al mundo latino-español (europeo-americano-latino) sobrevalorando sus culturas y modos propios de expresarse a través de un único idioma. Esto impide alcanzar la unión planetaria. Hay un riesgo real de crear una nueva manipulación mediante líderes fuertes, quienes desean mostrar la nueva fuerza colectiva sin enseñar al individuo a relativizar sus valores frente a otros.
El mundo español aparentemente tiene problemas de flexibilidad y de adaptación para poder integrar elementos diferentes a sus conceptos, aunque este no es un problema exclusivo y típico ibérico-español. Es un problema que existe en todos los lugares del mundo y a todos los niveles. Pero desde la consciencia de su papel de piloto, el mundo español está llamado a una mayor responsabilidad y auto-critica o discernimiento.
Vemos ahora los vecinos de Francia. Hasta ahora sólo vemos escasas relaciones espirituales con el mundo ibérico. Los franceses serian lógicamente los primeros en este proceso de convergencia espiritual. En Francia no hallamos un movimiento convergente colectivo parecido. Hay más sectarismo y egocentrismo que divide el país. Pero este individualismo empuja a una mayor interiorización y exteriorización concreta. Desarrolla la necesidad que los cambios sean realistas y afectan a la tierra. Cuanto más  al norte vamos más se confirma esta tendencia  (Bélgica, Holanda,..).
Aquí la gente está impulsada a un mayor escepticismo e individualismo. Lo que explica su recurso hacia reglamentaciones y leyes para mantener el orden entre intereses de individuos divididos. Pero refuerzan esta tendencia a replegarse sobre sí mismos  y  no comprometerse. Es la otra parte que bloquea la convergencia de la consciencia colectiva. Esta frustración es la causa de la ilusión de autosuficiencia, de saberse mejor que el otro y de un orgullo individual de superioridad. Bloquean la realización de un espíritu colectivo de unión fraternal, inscrito en la constitución pero que se practica solamente en caso de urgencia. Es la puerta abierta para la manipulación por el más listo y el más poderoso, sea político, espiritual u otro.
Tenemos entonces entre el norte y el sur una síntesis de divergencias que existen a nivel mundial. Son las llaves para la convergencia de la consciencia planetaria y la transformación armoniosa del mundo sin conflictos.
Superar estas dualidades, nos demanda cambiar nuestras actitudes inconscientes personales y colectivas en este proceso de creación de relaciones más justas. Sobre todo realmente hace falta inventar expresiones más auténticas y creativas que nos permitan trascender las diferencias que nos separan del mismo contexto de convergencia. Esto es muy concreto y demanda cambios hasta el nivel de nuestro modo de vida concreto (alimentos, maneras de trabajar, horarios, celebraciones….). Sobre todo, de ambas partes, norte y sur, este y oeste, es necesario dejar esta convicción de cualquier superioridad o de mayor importancia, sea a nivel personal o colectivo. Todos somos hermanos complementarios e iguales. Debemos aprender todos  uno del otro y enseñarnos  unos a otros. Nadie es más importante que nadie.  Únicamente tenemos diferentes niveles de sensibilidad y de realización de nuestra naturaleza divina para compartir con el otro. Somos, según nuestras experiencias del momento, las células que viajan a través de los diferentes órganos dentro de un mismo cuerpo.
Esto es un movimiento interactivo que tiene direcciones multidimensionales. Todos somos  maestros y discípulos, hermanos y hermanas al servicio del mayor bien del mismo conjunto planetario y cósmico. Nuestras fronteras son solamente el reflejo de los límites de nuestra consciencia y nuestra incapacidad de relacionarnos de manera armoniosa y responsable dentro del conjunto planetario. Desde el momento que queremos imponernos, por cualquier motivo, por muy espiritual que sea, estamos construyendo nuevas fronteras. La única manera para evitarlo es retirarnos en el momento justo, haciendo distancia sin luchar, excepto si estamos en situación de vida o de muerte.
No nos hace falta rechazar nuestras particularidades o las de los demás (la falsa mundialización). Solamente hace falta valorizarlas y relativizarlas par no mantenerlas como las únicas válidas para su imposición al otro, que tiene otras sensibilidades y necesidades de expresarse. Es necesario que nos abramos para enriquecernos. La creatividad espiritual auténtica  (o consciente) es la única manera efectiva para superar polarizaciones y conflictos posibles. Implica que nos demos cuenta cuando hacemos mezclas incompatibles con los viejos paradigmas pues nos bloquean en la realización del objetivo de los nuevos paradigmas de convergencia. Se resumen en la palabra: convivencia.  Es la creación de relaciones más justas con uno mismo, el entorno y los demás para el mayor bien del conjunto. Un acto es creativo cuando está adaptado para librarnos de nuestras divisiones y problemas, cuando nos da alegría y abundancia, cuando nos acercamos como hermanos y hermanas, cuando nos permite entrar en la unión del no visible pero que reconocemos como la realización del sueño del nuestro paraíso interior: la realización del amor incondicional en las manifestaciones concretas de la vida multidimensional. 
Como todos cometemos errores, todos tenemos la tarea de reorientarnos en esta dirección. Que estos sean los deseos más profundos para la Navidad que se acerca.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El nuevo paradigma: la convivencia o vivir relaciones más justas a través de los ciclos energéticos: parte 1 el otoño

Ya sabemos que la esencia del nuevo paradigma se puede resumir en la noción: convivencia. Supone que vivimos relaciones más justas con uno mismo, nuestro entorno y lo demás. El efecto de esto rectificación en nuestros expresiones es que nuestra conciencia individual se despierta hacia una conciencia colectiva y se alinea con la armonía de una visión dinámica y holística. Así nuestras expresiones se cuadran de manera más armoniosa en el conjunto.

Una de las maneras de llegar a esto es vivir más conscientemente los ciclos energéticos que influyen en nuestra vida. Entre otras podemos nos dar cuenta del impacto del ciclo energético que representan las cuatro estaciones en el año. Dejan examinarlo.
Primer parte: el otoño.                                 
Después la luz del verano con el calor de su fuego, entramos en una periodo que resfría permitiéndonos tomar más aire. Las energías del verano nos pujen a la libertad quitando las normas. Se expresa en el cortar del ritmo normal de nuestras ocupaciones: salimos más y de preferencia tomamos vacaciones. La bajada de la temperatura del otoño nos puje a la vuelta y a reconectarnos con el ritmo de la vida que dirija a nuestras ocupaciones principales. Esta vuelta es un retorno al conocido y el experimentado de los objetivos de nuestra vida que hemos confirmado en los deseos del nuevo año del hibierno pasado y enganchados en los meses siguientes. Es la continuación de la expresión que hemos construido en el primer parte del año que falta dar ahora una forma más efectivo.
La bajado de la fuerza del fuego nos puje a reconectarnos con el curso normal de la vida con su tendencia de repeticiones que conducen a su empobrecimiento y finalmente su autodestrucción. Pues esta bajada da el paso a la entrada de nuevas energías para poder continuar. Estas nuevas energías están de nivel superior.
Hay una coincidencia al nivel cósmico. Por su posición enfrente el sol, la tierra se expone más y más a la influencia de las energías extragalácticas que entran en nuestro sistema solar, sobre todo, vía un punto central (Kali) en las Pléyades.

Estas energías, no transformadas e ya no experimentadas al nivel galáctico y nuestro sistema solar, son igualmente de nivel superior u original y más sutil. Representan la renovación de las fuerzas viejas. Tienen un efecto aparentemente doble y contradictorio sobre nuestro curso de vida según el nivel de nuestra conciencia.

Más que estamos inconscientes, más que alimentan el “sobrevivir” o el mantenimiento del curso automático de la realización de nuestros objetivos. Refuerzan así nuestras determinaciones y dominaciones, dándolas nuevos impulsos sin reorientarlas. La tendencia del otoño de replegarnos al nuestro interior no viene de esta manera tanto un revenir a la profundidad más sutil de nuestra esencia divina sino una acentuación del integrismo de nuestras convicciones personales, no bastante arraigadas enfrente la nueva horizonte que se ofrece. Eso evoca conflictos y lucha entre la necesidad de mantener y de cambiar los patronos de vida. Conducen automáticamente hacia un reforzamiento de un sistema de oposición entre conservatismo y progresismo que pone en el centro la dominación de la mayoría de visiones individualistas y su imposición por reglas u normas para asegurar una vida manipulada.  

Si estamos más despertados, la nueva energía alimenta el despertar de nuestra conciencia reorientándonos a la expresión de la esencia más sutil de nuestro ser en el conjunto. Si lo permitimos escuchándolo, es el momento que alimentamos nuestro potencial interior para darlo la oportunidad de reorientar y alinear el curso de nuestro vida hacia una armonía mayor. La tendencia del otoño de interiorizarnos viene entonces una liberación de la fuerza interior más sutil y sabía que tenemos todos grabada en nuestra alma su forma de un sueño de perfección del conjunto de la vida. Es también en este tiempo que las energías de la jerarquía espiritual y de la fraternidad universal vienen más disponibles. Efectivamente la tierra está más directamente posicionada en la dirección de la zona galáctica que emite estas energías, expresadas por la constelación del Cristo cósmico. La abertura a estas energías nos permite hacer un retraso enfrente las patrones viejas y construir nuevas visiones colectivas que nos cortan de puntos de vistos exclusivos. Abren el camino al no visible y el no experimentado del ser creativo y solidario en un cuadro de crecimiento de armonía y de fraternidad. El sobrevivir viene entonces vivir, el camino de la abundancia y de alegría.

Entre estas dos tendencias de integrismo y de liberación, que se fijan y encajan en el estación siguiente del hibierno,  vivimos confrontaciones, hay veces, dolorosas, sobre todo al nivel colectivo económico, político y social. Esto tiempo de la vuelta es muchas veces un tiempo que las crisis latentes se confirman y salen por nuestra conciencia y nuestra mente de dualidad. La ley de la separación y de dominación no acepta el camino del centro o del justo medio. Es el camino de la ley de la armonización. Nos libera según nuestra conciencia superior despertada sobre  la unidad dentro las diferencias. Incluye el despertar de la conciencia colectiva. Según la ley de la separación la vida se mantiene solamente en el objetivo de sobrevivir y no de expresar la esencia del potencial de cada uno: ser armonía o paz imperturbable. Pues las conciencias, colectiva e individual, limitadas y separadas refuerzan el peso ciego de la inconciencia colectiva, causa de relaciones injustas y distorsionadas.            

Creímos, también en la literatura espiritual, que no podemos llegar a la paz sin conflictos. Es por causa de nuestra mente de separación y de división que incluyen el principio de dominación. Si miramos las estaciones, sobre todo el otoño, vemos que la naturaleza hace una transformación sin resistencia. Las plantas, bajando su savia, transforman el potencial de sus hojas en colores estupendos. Es un proceso de retraso de la vieja energía para permitir una nueva entrada de las energías de las fuentes cósmicas que preparan a la renovación de la vida en el ciclo próximo. Así se forman cuadros de armonía que nos muestran la maravilla de una paz profunda.  Este retraso enfrente los viejos patronos para poder renovar a la vida, deberíamos aplicar a nuestro nivel humano. Pero, por nuestros condicionamientos y conceptos, fijamos nuestra evolución y resistimos a la oportunidad que nos ofrece este  tiempo del año, u en reacción, nos perdemos o huimos en la exaltación del nuevo. Así nos alejamos del equilibrio de la verdadera evolución cósmica, y no nos abrimos a nuestro potencial creativo  para entrar en una armonía más sutil de paz verdadera.

Esta estación, ofreciéndonos aire fresco después el calor del verano, influye principalmente al funcionamiento de los pulmones. Pide una adaptación (aceptación del cambio) prudencia (integración) y protección (transformación) que reflejen el proceso de la confrontación que evoca este tiempo de otoño. Si no tenemos cuidado con los cambios que se presentan, nuestra respiración puede afectar diferentes partes de nuestro cuerpo. No bajando nuestro ritmo de expresión o por falta de dormir, agotamos las reservas del bazo y causamos cansancio. Falta de protección puedo provocar sequía de la piel o problemas relacionada a los riñones. Una respiración no adaptada a la bajada de la temperatura puede provocar catarro (garganta) o problemas de circulación que pueden hacer sufrir el corazón. Pues al nivel emocional todo esto puede provocar tristeza y acentúa la melancolía a los tiempos pasados. Sin extendernos sobre la necesidad de adaptar nuestros alimentos, decimos solamente que el arroz integral nos da en este tiempo el metal (hierro) y los oligoelementos (fósforo, magnesio y potasio)  necesarios para asegurar la armonía de nuestra salud.

Cuando vivimos más conscientemente, el otoño puede ser un tiempo de limpieza de la memoria encargada en el pasado, liberándonos de nuestros bloqueos físicos, emocionales y mentales, abriendo nuestra sensibilidad para las realidades superiores de nuestra alma, incluido la liberación de su memoria de vidas anteriores.

Vivir desde el mundo superior de nuestra alma y no sobrevivir desde el ritmo repetitivo y automático del conocido es la llamada principal del otoño. Buscar el justo medio entre el experimentado en el pasado y el potencial del  futuro es la manera correcta de relacionarnos y de expresar el amor perfecto,  incondicional que es la esencia de nuestro corazón.

 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El nuevo paradigma: la convivencia

Podemos resumir la transformación actual del mundo como este nuevo paradigma: 
la convivencia o la creación de relaciones más justas.
Este paradigma se traduce en una manera más auténtica y global de ser, de vivir, de expresarse et de organizarse. Se trata de un cambio total de nuestra manera de percibir, de sentir y de pensar el mundo y su entorno por una abertura hacia una visión abierto y holística. Importantes cambios energéticos interiores y exteriores nos hacen traspasar nuestros límites. Nos abren hacia dimensiones que teñimos tendencia a excluir hasta ahora por incapacidad de comprensión. Esto nos puje a transgredir el mundo viejo, dominado por las leyes de la separación y de dominación. Estas leyes están fundadas sobre el miedo para el no conocido y el perder del control del orden establecido. Para frenar este miedo el orden necesita dominantes y seguidores y un sistema de defensa que se expresa por leyes estrictas, siempre más numerosas,  complicadas  y represivas. Están las frutas de la inconsciencia colectiva con su falta de responsabilidad que se mantiene automáticamente por el peso que la inconsciencia genera en su efecto de masa ciego.
Numerosas actividades nuevas se crean mostrando que la esencia de la transformación actual es la interactividad y que necesitamos una forma de actividad colectiva de tipo nuevo. Lo indicamos por la palabra “convivencia”. La convivencia es una forma consciente de confrontación cálida y libre entre personas, con finalidad de crear una visión armoniosa sobre el conjunto de uno o más temas de la vida. Supone la abertura del espíritu por un “trabajo interactivo y  concreto en la práctica” para formar una visión dinámica como cuadro evolutivo de relaciones más armoniosas dentro cual vamos proyectar nuestras expresiones. Pues nuestros pensamientos, palabras y actos pueden valorizarse como cualidades de servicios para el bien del conjunto o de todos.
Entonces la convivencia no implica solamente une reorientación global hacia al mundo exterior e el otro pero igualmente hacia al interior de uno mismo. Implica que seamos no solamente actores o seguidores pero igualmente mediadores de armonía. Es un cambio profundo en el acercamiento de nuestras percepciones, nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestros conceptos y nuestras convicciones espirituales. Implica algún retraso enfrente todo y todos para crear “un terreno libre de interactividad o zona neutro” que puede funcionar como terreno de mediación enfrente todo elemento que tiene la tendencia a dominar, de excluir, de separar o de polarizar.
Esta actitud de retraso implica un cambio del funcionamiento de nuestro cerebro. Se trata de una actividad más global que crea permanentemente una interactividad entre intuición e análisis. Esta interactividad funciona como feedback control, proyectado enfrente la posibilidad de la realización de la armonía del conjunto dentro lo que nos situamos. Es la liberación de la energía de nuestro mental concreto hacia la realidad más amplia, multidimensional, que actualmente ya no aceptamos por causa de nuestros condicionamientos limitativos físicos, emocionales, mentales, conceptuales e espirituales.
Es un proceso de apertura de nuestro sexto chacra en el centro de la cabeza, llamado alta menor. Es nuestro centro (buda) de iluminación, situado detrás de los ojos y entre las orejas, cuyo el frente (el ajna) es solamente el resultado de nuestras proyecciones individualizadas. Este proceso nos conecta al mismo tiempo con el octavo chacra arriba de la cabeza (alta mayor). Es el centro de nuestra alma y sus conexiones con la realidad multidimensional y sus facetas más sutiles. Esta conexión facilita el funcionamiento más correcto del sexto chacra y nos permite una convivencia con nosotros mismos, nuestro ambiente y lo demás a través de relaciones más justas y más amplias.
Estas relaciones vienen más auténticas y respetuosas. Nos despiertan en la conciencia colectiva de la armonía del conjunto. Es la finalidad de la transformación actual del mundo.

Sobre la naturaleza del alma y su relación con el espíritu

El Camino de la Transformación continua

El Camino de la Transformación continua

1 de agosto

1 de agosto
el acoger de la coherencia cosmica

El ESPRITU DE VERDAD

El espíritu de verdad llama a la misericordia que implica compasión y perdón.

La misericordia reúne todas las calidades que son necesarias para la apertura de nuestro espíritu y de nuestra conciencia:

- La humildad, en lugar del sentimiento de superioridad o de inferioridad " permite ponerse a la altura del otro y crea la comunicación necesaria o la sintonía para que nuestras interactividades sean compartidas en las mismas circunstancias;

- La paciencia, en lugar de la imposición autoritaria, permite la adaptación de nuestra comunicación al ritmo del otro y del conjunto y crean la sincronía en la cooperación;

- La benevolencia o la valoración del otro, en lugar del no-respeto, permite reconocer a través del otro lo que se nos escapa de nosotros y por tanto nos falta para unir las fuerzas de la sinergia que garantizan la paz;

- La magnanimidad del corazón, en lugar de la rigidez mental que no deja lugar a las experiencias y las instrucciones necesarias para poder comunicar con la visión de otros en un proceso de sinopsis.

- La clemencia y la indulgencia, en lugar del rechazo de lo que es diferente a uno mismo, permite perdonar al otro y apelar a su autenticidad para que entre en la simbiosis con nuestra esfera de vivir y de pensar;

- La generosidad, en lugar de guardar todo para sí, le permite amar sin juzgar y dar al otro lo que necesita pero que no es capaz de conseguir por sí mismo, es la concreción de consciencia y de la ciencia de síntesis;

- La creatividad, en lugar de la aplicación conservadora de reglas estrictas, permite superar los bloqueos de la sabiduría, haciendo de la vida una celebración(sinagía) que expresa la posibilidad de unir y de realizar el sueño del paraíso, escondido en cada uno de nosotros.

Reflecciones

¡¿Quién no se siente impotente o paralizado de miedo ante las estructuraciones de nuestra libertad a través de los diferentes poderes en el mundo, que nos mantienen en la mentira, la exclusión y el inmovilismo en nombre de la justicia?!

El mundo no puede sobrevivir sin evolución. Nuestra incomprensión crea las resistencias que transforman estas crisis en rupturas, catástrofes y sufrimientos. ¿Quién tiene la culpa? ¡Tanto el individuo como la colectividad a los que falta la conciencia!

(extracto del libro: el retorno del Cristo Cósmico)

Jaraba 3 de agosto 2013

Jaraba 3 de agosto 2013
la belleza de la bajada de la luz del Espiritu de Verdad a través del manecer del sol

Todo es movimiento

Todo es  movimiento
el ocho, simbolo del eterno movimiento